Capítulo XXIV Reflexión y decisiones.
Ailan.
Al salir del hotel para conseguir un taxi, o un Uber, que me llevara al hospital a ver cómo se encontraba Hanna, fue recuperar mi teléfono, que, junto con mi sentido común, se habían quedado dentro de la suite reservada.
No me sorprendió, ver miles de llamadas de mi hermano, conociéndolo su enfermiza necesidad de protección y control de las personas que quiere, estaría fuera de sí, pero decidí dejarlo, para el último momento. Lo primero, era lo primero, saldar mis cuentas de forma def