La mirada de Jay se posó en los fragmentos rotos en el suelo, y una mirada de impotencia apareció en sus ojos. "¿Cuánto cuesta el plato? Te pagaré".
Angeline espetó: "831 dólares".
Jay la miró con recelo. No pudo evitar pensar que esta diabla se estaba burlando de él por razones desconocidas.
Angeline extendió su hermosa y delgada mano. "¡Paga!".
Jay se sintió avergonzado. No tenía ni un centavo con él, así que, ¿cómo se suponía que iba a compensarla?
"Te pagaré una vez tenga el dinero", di