El Viejo Gran Amo asintió con una sonrisa. “Está bien”.
Si bien ambos creían que sus planes eran los mejores, los dos creían aún más en su propia capacidad para buscar fallas en el plan del otro.
“No puedes retractarte de tus palabras, Jay. No me esconderé en el Palacio Subterráneo si no entras en el tanque”.
Jay fue un negociador excepcional. “11:59 p.m. Seguiremos con los planes del otro”.
El Viejo Gran Amo estaba disgustado porque no tenía ni una pulgada de ventaja en la situación. “Nunca