Una hermosa y fría sonrisa se formó en el rostro de Jay. “Usaré mis propios medios para conseguir las cosas que quiero. Entre tú y yo, no habrá intercambio”.
Jack respondió: “¿Qué pasa con el circuito integrado? ¿No quieres eso?”.
Jay dijo: “Tu oferta es muy tentadora. Pero sigo insistiendo, entre tú y yo, no habrá intercambio”.
Angeline miró al inflexible Jay Ares, y su corazón dolía tanto que sentía como si estuviera siendo brutalizado por un gato salvaje.
Su corazón le dolía por él.
Jay