Hecate miró a Rosie con rabia. “Hermana Rosie, ¿por qué me ignoraste cuando te pedí ayuda? ¿Por qué me empujaste al agua?”.
Los ojos de Rosie se abrieron de par en par. Se quedó sin palabras.
“Hecate, no mientas descaradamente. No te empujé. Tú misma te tiraste al agua”.
Hecate se dirigió a Bebé Robbie con un tono coqueto: “Bebé Robbie, mírala…”.
Se suponía que Bebé Robbie se alegraría de ver a Rosie después de tanto tiempo. Sin embargo, no se alegró ni un poco de verla en este momento debid