La madre de Hecate estaba acostada en la cama en silencio. Abrió los ojos y miró débilmente al techo. No se dio cuenta de que Hecate se acercaba a ella. Tal vez se debiera al efecto de la inyección de tranquilizantes.
Hecate se puso delante de la cama y la llamó suavemente: “Mamá”. Su voz estaba llena de profundas emociones. Contenía su amor y cuidado por su madre.
La madre de Hecate volvió finalmente a sus sentidos. Miró a su alrededor. Cuando vio a Hecate, su mirada se quedó fija en ella. Su