Boye y el Abuelo lo entendieron de inmediato. “No es de extrañar”.
Angeline dijo con orgullo: “Jaybie no ha tenido tiempo de cuidarme últimamente. Jaja, así puedo venir al Jardín Alegre todos los días para comerme su comida”.
El Abuelo le puso los ojos en blanco y dijo: “Qué ilusa. Ya que viniste al Jardín Alegre hoy, no podrás venir mañana. Puedo apostar a que tu Jaybie no te perderá de vista mañana”.
Angeline dijo: “Entonces, tendré que vivir hoy como si fuera mi último día. Preocupémonos p