Angeline sonrió. “Estoy bien, cariño”.
Jay la miró con inquietud. Angeline ya se había recuperado y su tez había vuelto a la normalidad.
“Estoy realmente bien. Sabes que no soporto nada que apesta desde que mi cuerpo empezó a rechazar la comida. Vomité hace un rato simplemente porque no podía soportar el hedor cuando Josephine vomitó...”, explicó Angeline.
Sólo entonces Jay se sintió un poco tranquilo.
“¿Estás realmente bien?”.
Angeline sintió mucha pena cuando vio lo preocupado que estaba