Angeline suspiró tristemente y se sentó junto a la Hermana Trece.
Ella dijo con mucho pesar, “Hermana Trece, ¿crees que solo los Boyes fueron arruinados? Los Ares corrieron la misma suerte, ¿no? ¿No lo hicieron los Yorks también? Realmente espero que los agravios de las generaciones mayores lleguen a su fin y que los niños inocentes ya no se vean afectados”.
La Hermana Trece bajó la cabeza y sus ojos estaban oscuros e impredecibles.
Los disparos en la ladera de la montaña disminuyeron gradual