Lo miro a los ojos y el a mí.
—Suéltame —susurro firme y lo hace. Miro mi brazo, esta rojo, lo sobo.
—Lo siento —dice pero no confío en él, al contrario, a la hora dudo de que es verdad y que es mentira de todo lo que dice, y que clase de persona es.
—Porque no dejas de decir lo siento —miro a la nada y se pone a mi lado.
—De verdad lo siento, yo... —lo interrumpo, no quiero escuchar más mentiras.
—No te creo nada de lo que dices, así que ahórratelo —digo segura, me mira y sonríe.
—Ok —dice y m