Cuando nos separamos por falta de aire, este coloca su frente junto a la mía sin dejar de ver mis ojos.
—Te extrañé tanto, preciosa —deja un beso en la punta de mi nariz, haciéndome sonreír como una tonta.
—Y yo a ti. No pensé que fueras a venir, ¿por qué no me dijiste que venías?
—Te quería dar una sorpresa.
—Aless, aquí estás… —cuando volteamos, vemos a Felipe, que parece querer asesinar a Ángel—. ¿Qué haces aquí?
—¿Acaso no puedo venir a ver a mi novia? —responde tenso Ángel.
—Sabes que es pe