Despierto en una superficie blanda que hace que no quiera levantarme, pero unos ruidos me obligan a hacerlo.
—Buenos días, señorita Conté. Soy Amelia, el príncipe le envía esto para que se lo coloque —dice, dejando una bolsa sobre la mesa.
—Gracias, Amelia.
—Con permiso.
Me levanto de la cama y reviso el contenido de la bolsa. Es ropa, y me sorprende que sepa mi talla. Bueno… mejor me meto a la ducha para quitarme todo este cansancio que tengo encima.
Cuando salgo, me coloco la ropa que me dio F