Mi corazón dio un vuelco violento en mi estómago mientras los fuertes golpes resonaban desde la puerta principal. Janice me lanzó una mirada dramática y con los ojos abiertos de par en par, gesticulando silenciosamente con los labios: “Está aquí”.
Tomé un último suspiro de apoyo, alisando la lujosa tela del vestido antes de salir de mi habitación. Mientras bajaba las escaleras, mis padres y Janice me seguían de cerca, prácticamente irradiando una emoción nerviosa.
Cuando mi papá abrió la puerta