El día siguiente llegó rápidamente. Repetimos nuestra rutina matutina habitual, pero esta vez tomamos el auto de Janice hacia el campus, conmigo al volante.
Mientras me habría paso entre el tráfico matutino, una enorme cartelera digital que se alzaba sobre la calle me llamó la atención.
¿Esa es... la foto de Ethan? pregunté, reduciendo ligeramente la velocidad.
Janice miró hacia arriba desde su teléfono en el asiento del copiloto y se quedó sin aliento, con una gran sonrisa en el rostro. ¡S