—¿En serio?… ¿su padre quiere verme? —preguntó, con un hilo de esperanza.
Negué despacio.
—No quieren hablar del tema… —aclaré— solo de negocios, así que no lo menciones, ve y habla solo de eso
Rebeca se apuró a meterse, le tocó el brazo con delicadeza, casi acariciándolo.
—Martín… de verdad… yo no