—Claro que la recuerdo —aseguró—. Pero quiero que tú también me prometas algo.
—Lo que quieras, Mel —respondió sin dudar—. Sabes que por ti haría cualquier cosa.
Melanie tomó su mano entre las suyas y la apretó con fuerza, buscando seguridad en su contacto. Sin embargo, el miedo volvió a reflejarse