Estefan cayó al suelo golpeando su espalda con fuerza contra este, pese a esto Yesenia no aflojaba su mordida.
—¡Maldita sea! Eres una desquiciada —antes de que Yesenia pudiera responder, Estefan con su mano libre la golpea en el rostro, un chillido ahogado se escuchó, por lo que dio otro golpe logrando que ella lo liberará y con sus pies la lanzó lejos.
El marqués quien miraba la escena se transformó y fue hacia Estefan golpeándolo con su cabeza, aquel golpe en su abdomen lo hizo elevarse y