Adara corrió a acostarse al lado de su padre, Egan hizo lo mismo y yo me acosté al lado de mi hijo con el rostro cerca al de mi marido. La enfermera y el padre salieron vi en su frente el aceite y supe que le habían aplicado los santos óleos. No quería que se muriera, quería que por arte de magia todo volviera a ser como éramos antes, Deacon abrazaba a sus hijos.
—Los amo, —Adara lloró más fuerte, mientras mi pequeño se había reprimido, se había mantenido callado y llorando en silencio—. No olv