La información dada por Fernanda me tenía con los intestinos revueltos. ¿Se atrevió a decirle eso a Blanca? ¡Desgraciada vieja!, no había nada que me enojara más que las mujeres se regalaran, ¡es una mujer casada! ¿Qué estará pesando Blanca? Miré mi celular, Deacon no me había enviado lo que dijo enviaría. Ni modos, cuando llegue al apartamento lo llamaré.
Mi celular sonó, era mi sobrino Guille, anoche hablamos mucho. Había empezado dos carreras y nada que le encuentra lógica a su vida. En últi