La señora Aranda notó su sigilosa forma de comunicarse y chasqueó la lengua. "Lupe, el problema no es solo contigo. Mamá y papá no solo defienden piden justicia para ti. No te confundas".
Guadalupe lo sabía. Solo estaba preocupada de que el viaje los estuviera cansados. Ahora, parecía que estaba pensando demasiado.
Guadalupe se rio, "No soy tan estúpida".
María resopló y pensó: "Si no eres estúpida, ¿por qué insististe en casarse con Aritz?".
Pero Guadalupe era su hija, así que no quiso herirla