Será nuestro esclavo. 2
Él se quedó conmocionado por un momento, antes de tomar el control y besarme con ternura y al mismo tiempo con posesividad, era mezcla extraña, pero adictiva.
Nuestros besos fueron llenándose de intensidad y sentí las manos de Damián recorrer mi cuerpo, bajó su boca hacia mi cuello, esparciendo besos que me llenaban de excitación y ansias de él.
No solo a mí, Eva estaba gritando ser reclamada, por lo que me dejé llevar, sentí a Damián alzarme sin dejar de besarme y envolví mis piernas alrededo