— Haz que vengan otros guerreros pero que se mantengan escondidos, sin alertar de su presencia a Sebastián ni a su gente, además deben estar preparados por si son necesarios. — Ordené, sabía que al estar en el territorio de Sebastián estaba en desventaja y atacarlo nos podría perjudicar gravemente, pero simplemente yo no podía dejar a Lilian en este lugar y no me importaba cuánto tuviera que arriesgar para que ella vuelva a mis brazos.
Federick enloquecería al igual que yo si nos íbamos sin ell