SOPHIE
El silencio que siguió fue lo más ruidoso que jamás había escuchado.
Parecía presionar contra mis tímpanos, haciendo que mi cabeza palpitara.
Podía escuchar mi propio latido del corazón, podía escuchar la respiración ligeramente acelerada de Killian a mi lado. En algún lugar en la distancia, un teléfono sonó, pero sonaba como si estuviera en otro universo completamente.
Richard se puso de pie lentamente, cada movimiento deliberado y controlado. —¿Disculpa?
—Nos enamoramos —dijo Killian,