Todo parecía tan correcto, tan fácil, en el preciso momento, en el que besé a Isa, no necesité nada más, ella era lo que me hacía falta, ella era la ficha que me hacía falta, no quería dejarla ir, no quería que la noche terminara.
- Diego… Ya lo intentamos una vez y otra, luego otra más y no sé cuántas veces más, nunca ha funcionado.
- Isa, éramos jóvenes e inmaduros, pero venos ahora, tú has cambiado, yo también cambié, ¡Te extraño, Isa!
- Diego, no puedes aparecer en mi vida y esperar que las