El celular sonó un par de veces antes de que Lydia contestara, y segundos después, su rostro apareció en la pantalla.
Vestida con una bata de baño blanca y con extensiones de cabello oscuro recogidas en un moño desordenado, se veía impecable como de costumbre. Sin embargo, seguía con la cara descubierta; la habían pillado en medio de su rutina.
"¡Santa Eden! Más vale que esto sea bueno. ¿Qué diablos está pasando? ¡Aún no me he puesto nada en la cara!".
Y eso es lo que le ganó el premio de