—¡Julio! ¿Cuándo te he dado permiso para besarme? —le regañó Sofía, apretando los dientes. No era su novia, ¿qué derecho tenía él de besarla?
—Lo siento. No pude evitarlo —se disculpó Julio. Pero su rostro dejaba claro que no lamentaba lo sucedido y parecía bastante satisfecho consigo mismo.
Él seguía riendo mientras Sofía estaba enojada y molesta. Ella lo apartó con un empujón y lo llamó idiota antes de subir las escaleras para volver a su apartamento. A punto de seguirla, Julio fue detenido po