—¡¿Qué tengo que hacer para que me perdones, María?!
Un hombre gritó al otro lado de la línea. Para sorpresa de Sofía, reconoció al instante la voz de Jaime Sánchez. Parecía cabreado.
—¿Por qué debería perdonarte María? No puedes esperar que un simple 'lo siento' compense todos los males que hiciste, Jaime Sánchez —respondió Sofía, con los pelos de punta.
Comparado con Jaime, Julio era un santo.
—¿Sofía? ¿Qué...?
El tono de Jaime se calmó en cuanto supo que la que había contestado era Sofía.
—¿D