Cuando Matías se enteró de que había un helicóptero en el recinto, casi se desmayó. ¿Cómo era posible que nadie le hubiera hablado del helicóptero? ¿No habría detectado algo raro de haberlo sabido?
La rabia se apoderó de su corazón. Pero entonces miró a la sala de urgencias, no muy lejos. Reprimió la ira. No podía precipitarse. Sólo podía rezar para que Julio ya estuviera muerto. Si estaba vivo y era su padre quien había muerto, Matías se desmayaría de rabia.
Pronto se apagaron las luces de la s