Tras retirar las bombas del cuerpo de Leo, los artificieros desactivaron otra junto a la entrada del vestíbulo antes de anunciar que habían terminado. Sólo entonces se dieron cuenta de que Leo nunca había planeado matar a nadie, sólo intimidarles. Podían haberse marchado cuando hubieran querido por cualquier otra entrada del vestíbulo.
Los invitados enfadados por lo ocurrido aprovecharon la oportunidad para acercarse a Leo y darle bofetadas y patadas con todas sus fuerzas.
Cuando los invitados s