El ambiente en la habitación volvió a tornarse incómodo. Sofía soltó una risa y pareció ignorarlo por completo.
—¿No te pedí que me trajeras agua? ¿Dónde está?
—¿No tienes una botella de agua junto a la cama? —Diego señaló un frasco de agua en la mesita de noche. Casi insinuó que sabía que ella estaba intentando evadirlo intencionadamente.
Sofía se sintió aún más avergonzada. Apretando los dientes, se vio obligada a admitir:
—Quería agua embotellada.
—Ah, entiendo. Lamento no habértela traído —s