La realidad demostró que sus preocupaciones eran infundadas. Los tres hombres subieron a Sofía al coche, sin prestar ninguna atención a María y desaparecieron.
Todo había sucedido demasiado rápido. María solo recuperó el sentido después de que el vehículo desapareciera sin dejar rastro. Llena de pánico, sacó su teléfono y llamó a la policía.
Pero...
A pesar de haber informado a la policía, aún se sentía extremadamente inquieta.
—No, no puedo dejar que le pase algo a Sofía. —Con ese pensamiento e