Finalmente, Sofía soltó a Juliana, pero no fue porque confiara en sus palabras. Había oído el ruido de un carro desde la puerta y supuso que Bruno estaba en casa.
Cuando se puso un pie en el salón, se dio cuenta al instante de que algo iba mal. Recorrió los tres rostros y su mirada se posó en la de Sofía.
—¿Qué ha pasado?
Ella le sacudió la cabeza con una sonrisa.
—Nada.
La pelea de hace un momento no era nada para Sofía, pero Juliana no pensaba lo mismo. Se levantó y corrió hacia Bruno mie