Bruno se quedó mirando fijamente a Sofía, sin saber qué decir por un momento.
—De acuerdo.
Asintió con la cabeza al cabo de un rato, pero no se atrevió a pedirle a Sofía que le hiciera más peticiones.
Después de todo, a juzgar por su temperamento, si él le permitiera pedir más, ella no dudaría en hacerlo. No era que Bruno no quisiera darle esas pequeñas empresas. Soólo le preocupaba llamar demasiado la atención si le daba tanto de una sola vez.
Sofía acababa acabó de volver, y si le daba dar