Sofía estuvo a punto de echarse a reír, pero se contuvo, y fingió estar enfadada.
—Sí. ¡Es un gran hijo de p*ta!
—¿Te ha hecho daño alguna vez?
Los ojos de Julio se desviaron. Deseó poder darle un puñetazo en la cara a ese cabrón.
—Sí—ella asintió y dijo sin prisa: —Estuvimos casados dos años, pero nunca me hizo una visita. ¿No crees que es un hijo de p*ta que no sabe respetar?
—¡Lo es, de verdad!—Julio apretó los dientes. Una bola de fuego surgió en su pecho—¿Quién es ese tipo?
¡Tú, J