Julio casi hierve de rabia cuando los ve juntos.
—¡Sinvergüenzas!
Si alguien más les hubiera visto haciendo esto junto a la puerta... Julio no podía imaginar más allá. Cada segundo que pasaba se enfadaba más y más. Nunca esperó que los dos actuaran de esa manera.
Sofía estaba a punto de apartar a Felipe cuando cayó inerte en sus brazos, mirando burlonamente a Julio.
—Usted debería ocuparse de sus propios asuntos, Sr. César. ¿No tienes una nueva novia?
—Oh, casi lo olvido. Tú también vives a