A Julio le sorprendió la rapidez con la que Xenia lo canceló. No se enfadó, aunque de todas formas Xenia no le interesaba.
—Ya veo. De acuerdo.
Parece que Xenia tampoco dio en el blanco. No me extraña que se mostrara tan indiferente. Resopló y se levantó para irse antes de que su enfado llegara al máximo.
—Adiós.
—¿Por qué no almuerza primero, Srta. Grau? Ya estamos aquí. Quiero discutir una oportunidad de negocio contigo.
—¿Ah, ¿sí? Claro—Xenia se sentó, ahora curiosa por saber qué tenía J