Julio sacudió la cabeza y le dijo a Alejandro:
—Tú encárgate de las cosas aquí; yo volveré primero.
Se sintió preocupado cuando Sofía se perdió de vista y tuvo la sensación de que podía haberle ocurrido algo terrible. Necesitaba comprobar por sí misma que estaba bien.
—Vale, voy a llamar al conductor—dijo Alejandro, sacando su teléfono para hacer la llamada. No impidió que Julio se marchara. Los asuntos de negocios ya estaban discutidos y resueltos; solo quedaba socializar con los clientes.