Julio no se esperaba esa pregunta. Él también pensaba que era extraño, pero como era su abuelo, nunca lo había cuestionado y siempre había confiado en que no le haría daño.
Ahora que Sofía hizo esa pregunta, tuvo que ponerse serio.
—Tal vez no esté equivocado. Después de todo, ahora siento que somos muy adecuados.
Sofía: ...
—¿Podrías tomarlo en serio? —dijo Sofía con impaciencia, mirándolo de reojo.
—De acuerdo —Julio asintió, dejando de bromear—. ¿Qué es lo que encuentras extraño?
—No puedo po