A las diez, Sofía y su grupo llegaron a un puesto de comida en la calle y pidieron algunas brochetas y cerveza. El incidente de ese día dejó a todos con un peso en el corazón. Afortunadamente, no pasó nada grave. Sofía no se atrevía a imaginar cómo sería la vida de Francisco si las cosas hubieran salido mal.
—Lo siento, Sofía...— Valentina se sentó al lado de Francisco, mirando a Sofía al otro lado.
Sofía agitó la mano con resignación, suspirando,
—Mientras estés bien y no vuelvas a hacer algo