En ese instante, Maribel pensó en muchas cosas. Teodoro, a su lado, también notó claramente el cambio en su expresión y, al mirar a Sofía, su mirada se tornó diferente.
La subasta comenzó y algunos empezaron a ofrecer, pero no mucho. Originalmente, Sofía había planeado usar este jade para encontrar pistas sobre su madre, pero ahora que ella estaba frente a ella, ya no había necesidad de subastar el jade. Decidió comprarlo ella misma.
—Cinco millones,— ofreció Sofía levantando su tarjeta.
La gent