—¿Qué estabas haciendo ahí dentro?— La voz del hombre resonó sobre la cabeza de Maribel, quien se sobresaltó internamente, pero trató de actuar como si nada.
Ella levantó la cabeza para encontrarse con la mirada del hombre.
—¿Qué se supone que hago en el baño? ¿Qué crees tú?— respondió.
El hombre la miraba con sospecha, como si intentara ver a través de ella. Lamentablemente, la Maribel de ahora ya no era la ingenua joven de antaño. Ya tenía más de cuarenta años, ya no era joven y tampoco era a