Cuando Francisco vio que Sofía venía hacia él, abrazada a una bola de nieve gigante, sintió verdadero miedo.
—Cálmate, Sofía. ¡Podemos hablar de esto! —Gritó, dando un paso atrás.
Valentina soltó una risita a su lado mientras se desarrollaba la escena.
—Ahora mismo estoy muy, muy tranquila, Francisco —dijo Sofía, sonriendo como la mismísima Diablesa.
Francisco se arrepintió de haberle lanzado la bola de nieve.
Cuando Sofía se detuvo frente a su hermano, le entregó la bola de nieve.
—¿Quieres hac