Cuando Julio volvió al salón, vio que el viejo César le estaba esperando. El anciano parecía disgustado.
—¿Ha vuelto?
—Mhm. —Julio asintió, sentándose junto a su abuelo.
—¿Qué te pasa, Julio? ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Por qué aún no estáis juntos? ¿Acaso lo estáis intentando? —preguntó el viejo César, realmente preocupado por su nieto.
Julio suspiró.
—Haces que suene como si no quisiera, abuelo.
Si Sofía hubiera estado de acuerdo, habrían empezado a salir hace tiempo.
—Sólo está dudando por tod