La expresión de Julio cambió en cuanto salió del chalet de Diego.
Julio no esperaba que Diego estuviera tan poco dispuesto a dejar que el doctor Anjos examinara sus heridas. Se giró y le dijo al doctor:
—Lo siento. Te voy a obligar a quedarte en DF unos días más.
—Está bien. Hace tiempo que no voy al campo. Podré pasear un rato por la ciudad. —El doctor Anjos miró a Julio y dijo—: Ese señor parecía resistirse bastante a mi tratamiento.
—Sí. Pero no tiene nada que ver contigo. Es una pelea perso