El trayecto hasta su finca dura cuarenta minutos. Los he contado.
Es algo que hago cuando necesito quedarme en mi propia mente en lugar de en esa que da vueltas sin parar. Un minuto. Dos. La ciudad se va despoblando poco a poco, los edificios dan paso a calles más anchas, y las calles más anchas dan paso a ese tipo de barrios en los que no hay tiendas de barrio ni paradas de autobús. La geografía de las familias adineradas de toda la vida. El tipo de tranquilidad que cuesta mucho mantener.
Teng