Emma
En definitiva, nada en este día ha salido como lo había pensado al salir de casa, por el contrario ha sido una completa locura y una vergüenza monumental para mi.
Es que ¿Cuándo será el día en que deje de verme como una pobre mujer en apuros enfrente de él?
Camino en silencio hacia la oficina, seguida por Damian, mientras siento mi piel ardiendo bajo la blusa manchada de café caliente.
A pesar del dolor y de la incomodidad, no me atrevo a decir nada. Aun con la vergüenza y el ardor punzant