Ubicación: Argentina
—Relájate, ¿sientes cómo mis dedos apagan el fuego de tu interior? —Aunque su voz sonaba extraña, no podía evitar disfrutar el contacto de su piel con la mía.
—Señorita, despierte, el avión ha aterrizado —dice la azafata mientras miro por la ventanilla. Me he quedado dormida y he vuelto a soñar con ese asesino.
—Gracias por despertarme —respondo, tomando mis cosas para bajar.
Aunque ya me he acostumbrado a viajar tanto, aún me cuesta hacerlo en el avión privado de papá. Unos