Giovanni la abrazó con fuerza. Kathia se fundió en su abrazo, olvidando por un momento la realidad que los rodeaba. Era un momento donde todo lo que importaba, era el amor que compartían.
Finalmente, Giovanni se separó, aunque sus manos aún sostenían las de Kathia. Sus miradas se encontraron una vez más.
—Debo irme —dijo Giovanni, su voz suave pero firme—. Pero prometo que volveré pronto, y cuando lo haga, todo será diferente.
—No quiero que te vayas así —dijo ella, su voz llena de ang