~Adrián~
La expresión de Emilia cuando le dije que viniera a mi estudio fue la que esperaba.
La vi inhalar mi colonia y casi tropezó.
Estaba enamorada de mi aroma, como cualquier otra chica.
Casi no paso por la calle sin que las chicas se giren y me miren fijamente con admiración.
Lo único que algunos no sabían era que mi cara era todo lo contrario de mi corazón.
He oído a gente llamarme monstruo, demonio e incluso bestia.
No ridiculicé a nadie ni intenté impedir que lo dijeran porque solo decía