Sabía que seguia inconciente por el nivel de fantasia que encontraba frente a mi.
Estaba en casa, mamá estaba frente a mi, leyendo uno de sus libros favoritos mientras comia uno de sus chocolatines.
—Mamá —susurré debilmente a punto de derramar un par de lágrimas —mamá ¿eres tú?
Su mirada se encontró con la mia, frunció el ceño y dejó su lectura a un lado para mirarme con lentitud.
—Pues claro que soy yo hija. ¿Quién mas seria si no?
Mis mejillas comenzaron a humedecerse al mismo tiempo que cor